1 feb. 2010

~ Untitled

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¿Lo mejor del día? Fácil de respoder, contrariamente a otras cuestiones.

1. El mejor momento de la jornada fue el recreo.
Allí, Deivid, Charles, Darth Javi, Séiba... todos, mirábamos curiosos el horrendo guirigay que unos guajes de 12 ó 13 años estaban montando de forma gratuita.
Y me puse a pensar, oh, hermanos...

¿Cómo es posible que dejáramos de perseguirnos con un bocadillo en mano y un paraguas en la otra, e intentáramos zafarnos en la contienda, entre un millar de empujones, risas y todo aquel fugaz movimiento?

(¿Está claro para qué queríamos los paraguas, verdad? Quién no ha intentado provocar un traumatismo craneo-encefálico leve a sus amigos de la infancia no merece ser llamado Ser Humano.)

Entonces, en ese momento, surgió en varios de nosotros una idea: Íbamos a volver a hacerlo. Como si no hubiera mañana. De repente, y tras unas palabras de ánimo y convección, nos dispusimos a pelear como gallos, entre empujones, primero con las manos atadas a la espalda y después hincando el hombro. Servidor se puso a tararear Neat Neat Neat de The Damned a grito pelado, y con los cuellos alzados, cazadora de aviador y su pose más-que-acostumbrada de pendenciero adolescente rockabilly, se sumergió gustoso en la vorágine de contundencia.

Hermoso, de veras. Hermoso.
Nuevo entretenimiento: En vez de ir a poetizar a la biblioteca, ir a bailar Pogo al recreo.

Y los pequeños nos miraban raro. En Fin! Panda de conformistas... ¬¬
Pero bueno. Me da igual.

Aparte, ¿De verdad nadie tenía ni idea de que aquello se llamaba Pogo?


2. Otro momento cumbre de la mañana fue en Filosofía, primera hora del Lunes.

"Aristóteles" se perdió en la Edad Media. ¿Os lo imagináis?
En Carcasone, todo feudalismo, y de repente aparece desde un callejón un señor calvo, con abundante barba blanca y túnica del mismo color. Pasea por el mercado a la vez que suelta improperios y repite una y otra vez:

"¿Donde coño estoy?"

1 comentario:

"Así os luce el pelo"